



EL CASTILLO EN EL AIRE
de Diana Wynne Jones
CAPÍTULO I: En el que Abdullah compra una alfombra
Lejos, al sur de la tierra de Ingary, en los territorios del sultán Rashpuht, un joven mercader de alfombras llamado Abdullah vivía en la ciudad de Zanzib. Como mercader que era, no poseía riquezas. Su padre siempre se había sentido decepcionado con él, y cuando murió, solo le dejó a Abdullah el dinero suficiente para comprar y mantener un modesto puesto en la esquina noroeste de Bazaar. El resto del dinero de su padre, y los grandes almacenes de alfombras en el centro de Bazaar, habían ido a parar a los parientes de su primera mujer.
Abdullah nunca había sabido porque su padre se había sentido decepcionado con él. Una profecía decía que su nacimiento tenía algo que ver con ello, pero nunca se había molestado en averiguar nada más. En vez de eso, a una temprana edad, sencillamente comenzó a soñar despierto sobre ello. En sus ensoñaciones, él era el hijo perdido de un gran príncipe, con el añadido, por supuesto, de que su padre no era realmente su padre. También había un auténtico castillo en el aire, y Abdullah sabía que realmente existía.
Todo el mundo le decía que había heredado la apariencia de su padre. Cuando se miraba en un espejo, veía a un hombre bien parecido, joven y delgado, y sabía que se veía como en el retrato de su padre cuando era un muchacho, siempre teniendo en cuenta el hecho de que su progenitor lucía un lozano bigote, mientras que Abdullah tranquilamente se rascaba sus seis pelos sobre el labio superior y esperaba multiplicarlos pronto.
La última frase, la de los pelos de Abdullah me costó dios y ayuda traducirla, así que no me fío mucho del resultado que me ha salido.
¡Espero vuestras opiniones!
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